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Beatos Luis y Celia Martin PDF Imprimir E-mail
Sta. Teresita - Sus Padres
Lunes, 27 de Abril de 2009 17:06

El domingo 26 de abril de 2009 se realiz贸 la bendici贸n de la Capilla Tridentina de nuestra parroquia, misma que fue dedicada a los padres de Santa Teresita los Beatos Luis Martin y Celia Gu茅rin, por ello ponemos a su consideraci贸n una breve biograf铆a de ellos.

Luis Martin (1823-1894) y Celia Gu茅rin (1831-1877)

Luis Martin naci贸 en Burdeos el 22 de agosto de 1823. Era el segundo de los cinco hijos del matrimonio Pierre-Fran莽ois Martin, capit谩n del ej茅rcito franc茅s, y Marie Anne Fanny Boureau, cristianos de fe viva. La primera formaci贸n de Luis estuvo vinculada a la vida militar y se benefici贸 de las facilidades que ten铆an los hijos de los militares.

Al jubilarse su padre, la familia se traslad贸 a Alen莽on (1831) y Luis estudi贸 con los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la ciudad. Tanto en la familia como en el colegio recibi贸 una s贸lida formaci贸n religiosa.

Terminados los estudios, no se inclin贸 hacia la vida militar, sino que quiso aprender el oficio de relojero, primero en Breta帽a, luego en Rennes, Estrasburgo, en el Gran San Bernardo (Alpes suizos) y por 煤ltimo en Par铆s.

A los veintid贸s a帽os sinti贸 el deseo de consagrarse a Dios en la vida religiosa. Para ello, se dirigi贸 al monasterio del Gran San Bernardo, con intenci贸n de ingresar en esta Orden, pero no fue admitido porque no sab铆a lat铆n. Con gran valor se dedic贸 a estudiarlo durante m谩s de un a帽o, con clases particulares; pero, finalmente, renunci贸 a ese proyecto. No se sabe mucho de este per铆odo: s贸lo que su madre en una carta le exhortaba a "ser siempre humilde", y que mostr贸 su valent铆a y sangre fr铆a salvando de morir ahogado al hijo del amigo de su padre, con el que resid铆a.

En Alen莽on puso una relojer铆a. Sus padres, tras la muerte de los otros hijos, vivieron siempre con 茅l, incluso despu茅s de su matrimonio con Celia Gu茅rin.

H谩bil en su oficio, ten铆a amigos y conocidos con los que le gustaba pescar y jugar al billar, y era apreciado por sus cualidades poco comunes y por su distinci贸n natural, que explica por qu茅 le presentaron un proyecto de matrimonio con una joven de la alta sociedad, al que se neg贸.
En 1871 vendi贸 el edificio a un sobrino. El amor al silencio y al retiro lo llev贸 a comprar una peque帽a propiedad con una torre y un jard铆n. All铆 instal贸 una estatua de la Virgen, que le hab铆a regalado la se帽ora Beaudouin; trasladada m谩s tarde a Buissonnets, esta imagen fue conocida en todo el mundo como la Virgen de la Sonrisa.

Celia Gu茅rin naci贸 en Gandelain, departamento de Orne (Normand铆a), el 23 de diciembre de 1831. Era hija de Isidoro Gu茅rin, un militar que a los 39 a帽os decidi贸 casarse con Louise-Jeanne Mac猫, diecis茅is a帽os m谩s joven que 茅l. De esta uni贸n nacieron tambi茅n Marie Louise, la primog茅nita (fue monja visitandina), e Isidore, el m谩s peque帽o. Para los padres de Celia la vida hab铆a sido dura, lo que repercut铆a en su manera de ser: eran rudos, autoritarios y exigentes, si bien ten铆an una fe firme. Celia, inteligente y comunicativa por naturaleza, dice en una de sus cartas que su infancia y juventud fueron tristes "como un sudario". A pesar de ello, cuando su padre, viudo y enfermo, manifest贸 el deseo de ir a habitar con ella, lo acogi贸 y cuid贸 con devoci贸n hasta que muri贸 en 1868. Afortunadamente encontr贸 en su hermana Marie Louise un alma gemela y una segunda madre.

Cuando se jubil贸 su padre, la familia se estableci贸 en Alen莽on en 1844. La se帽ora Gu茅rin abri贸 un caf茅 y una sala de billar, pero su car谩cter intransigente no favoreci贸 el desarrollo del negocio. La familia sal铆a adelante con dificultad, gracias a la pensi贸n y a los trabajos de carpinter铆a del padre. En pocos a帽os, la situaci贸n financiera se hizo muy precaria y no mejor贸 hasta que las hijas contribuyeron con su trabajo a cuadrar el balance familiar. Esta situaci贸n econ贸mica influy贸 en los estudios de las hijas: Celia entr贸 en el internado de las religiosas de la Adoraci贸n perpetua; aprendi贸 los primeros rudimentos del punto de Alen莽on, un encaje de los m谩s famosos de la 茅poca; luego, para perfeccionarse, se inscribi贸 en la "Ecole dentelli猫re". Mientras tanto, la hermana mayor se dedic贸 al bordado, con su madre. No tenemos documentaci贸n de este per铆odo, pero Celia conservaba un excelente recuerdo de este tiempo.

Se dedic贸 a la confecci贸n de dicho encaje. Dese贸 formar parte de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa煤l, pero no la admitieron. Pidi贸 luz al Se帽or para conocer su voluntad y el 8 de diciembre de 1851, despu茅s de una novena a la Inmaculada Concepci贸n, escuch贸 interiormente las palabras: "Hacer punto de Alen莽on". Con la ayuda de su hermana comenz贸 esta empresa y ya a partir de 1853 era conocida como fabricante del punto de Alen莽on. En 1858 la casa para la que trabajaba recibi贸 una medalla de plata por la fabricaci贸n de este encaje y Celia una menci贸n de alabanza. Poco despu茅s, su hermana entr贸 en el monasterio de la Visitaci贸n y tom贸 el nombre de Mar铆a Dositea.

Un d铆a, al cruzarse con un joven de noble fisonom铆a, semblante reservado y dignos modales, se sinti贸 fuertemente impresionada y oy贸 interiormente que ese era el hombre elegido para ella. En poco tiempo los dos j贸venes llegaron a apreciarse y amarse, y el entendimiento fue tan r谩pido que contrajeron matrimonio el 13 de julio de 1858, tres meses despu茅s de su primer encuentro. Llevaron una vida matrimonial ejemplar: misa diaria, oraci贸n personal y comunitaria, confesi贸n frecuente, participaci贸n en la vida parroquial. De su uni贸n nacieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron prematuramente. Entre las cinco hijas que sobrevivieron, Teresa, la futura santa patrona de las misiones, es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: educaban a sus hijas para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas. A los 45 a帽os, Celia recibi贸 la noticia de que ten铆a un tumor en el pecho y pidi贸 a su cu帽ada que, cuando ella muriera, ayudara a su marido en la educaci贸n de los m谩s peque帽os: vivi贸 la enfermedad con firme esperanza cristiana hasta la muerte, en agosto de 1877.

Luis se encontr贸 solo para sacar adelante a su familia: La hija mayor ten铆a 17 a帽os y la m谩s peque帽a, Teresa, cuatro y medio. Se traslad贸 a Lisieux, donde resid铆a el hermano de Celia; de este modo la t铆a Celina pudo cuidar de las hijas. Entre 1882 y 1887 Luis acompa帽贸 a tres de sus hijas al Carmelo. El sacrificio mayor fue separarse de Teresa, que entr贸 en el Carmelo a los 15 a帽os. Luis ten铆a una enfermedad que lo fue invalidando hasta llegar a la p茅rdida de sus facultades mentales. Fue internado en el sanatorio de Caen, y muri贸 en julio de 1894.

No estamos habituados a pensar en la santidad de un matrimonio, porque nuestra experiencia nos lleva a unir la santidad a un individuo. Juan Pablo II se atrevi贸 a ir m谩s all谩 de los esquemas, beatificando a Luis y Mar铆a Beltrame Quattrocchi. Ahora, el Papa Benedicto XVI ha decidido a帽adir a ellos a los c贸nyuges Martin, a fin de mostrar a los padres y madres de familia de todo el mundo la grandeza de la vocaci贸n a la vida conyugal. As铆 se concreta la invitaci贸n de Juan Pablo II: "Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicci贸n este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta direcci贸n" (Novo millennio ineunte, 31) y del concilio Vaticano II: "Todos los fieles, de cualquier estado o condici贸n, est谩n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci贸n de la caridad" (Lumen gentium, 40).

驴Qu茅 es lo que fascina de los esposos Martin? 驴Qu茅 mensaje deja esta familia a la Iglesia y a la sociedad? Sin duda fascina la valent铆a de esta familia que, despu茅s de diecinueve a帽os de matrimonio, ante la crisis econ贸mica que aflig铆a a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, hall贸 la fuerza de dejar Alen莽on y trasladarse a Lisieux, como tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, "emigrantes" en busca de lo que pudiera hacer m谩s bella la vida y concreta la esperanza. Hay una belleza que emana de su trabajo artesanal emprendedor: Luis Mart铆n, como relojero y joyero; y Celia Gu茅rin, como peque帽a empresaria de una taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes ten铆an necesidad. Su casa no fue una isla feliz en medio de la miseria, sino un espacio de acogida, comenzando por sus obreros. El matrimonio Martin nos recuerda que existe una 茅tica que debe imbuir la vida de los empresarios, poniendo en el centro el valor de la persona humana (cf. Populorum progressio, 42-44). Anima su testimonio cristiano de laicos, vivido dentro y fuera de las paredes del hogar, a trav茅s de la belleza de su vida, la fascinaci贸n de los sentimientos, la transparencia del amor, sabiendo dedicarse tiempo, porque "el amor no es un trabajo para hacer de prisa" (M. No毛lle). El compromiso eclesial de los esposos Martin recuerda que "la futura evangelizaci贸n depende, en gran parte, de la iglesia dom茅stica" (Familiaris consortio, 52), y tiene el sabor de la ternura.

Reproducido con autorizaci贸n de Vatican.va

 

P. Alfonso G谩lvez

No debe confundirse la imposibilidad de reflexionar, que se da en la aut茅ntica contemplaci贸n, con la pereza que huye del esfuerzo que siempre es necesario para la oraci贸n.