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DÃa primero  UNOS PADRES INCOMPARABLES
"Tengo la dicha de haber tenido unos padres incomparables que nos rodearon de las mismos cuidados y del mismo cariño.
Mamá tenÃa la costumbre de ir a Misa de 5:30 de la mañana. Rezaba todos los dÃas al ángel de la guarda y a las almas del purgatorio. Nos hacÃa rezar todos los dÃas, y toda la familia iba a Misa el domingo.
Con una forma de ser como la mÃa, si hubiera sido educada por unos padres sin virtud, o incluso si hubiese sido mimada por Luisa (la niñera) como lo fue mi hermana Celina, habrÃa salido muy mala, y tal vez hasta me hubiese perdido.
Los defectos corregidos a tiempo sirvieron para crecer en la perfección, y como no tenÃa más que buenos ejemplos a mi alrededor, querÃa seguirlos como la cosa más natural del mundo.
Por las tardes me iba a dar un paseito con papá y hacÃamos juntos una visita al SantÃsimo Sacramento.
Papá me decÃa que escuchara bien los sermones. Le gustaba siempre abismarse de las verdades eternas, y a veces sus ojos se llenaban de lágrimas al escuchar al predicador".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa segundo  UN CAMINITO TOTALMENTE NUEVO
"Siempre he deseado ser santa. Cuando me comparo con los santos no me desanimo, pues a pesar de mi pequeñez puedo aspirar a la santidad.
Agrandarme es imposible, tendré que soportarme tal cual soy con todas mis imperfecciones, pero quiero buscar la forma de ir la cielo por un caminito muy recto y muy corto, por un caminito totalmente nuevo.
El caminito de la infancia espiritual es el camino de la confianza y del total abandono.
El único modo de demostrar mi amor a Jesús es no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ninguna mirada, ninguna palabra, aprovechando la más pequeñas cosas y haciéndolas por amor a Jesús.
Yo quisiera encontrarme un ascensor para elevarme hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección. Este ascensor son los brazos de Jesús. Y para eso no necesito crecer, al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, pequeña, tengo que empequeñecerme más y más".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa tercero  SER PEQUEÑO
"Permanecer como niñito a los ojos de Dios es reconocer su propia nada, esperarlo todo de Dios como un niñito espera todo de su padre…
Aún en las casas de los pobres se da al niño lo que necesita, pero en cuanto se hace mayor, su padre se niega a alimentarlo y le dice, ahora trabaja, puedes bastarte a ti mismo. Yo no he querido crecer, precisamente para no oÃr eso, sintiéndome incapaz de ganarme la vida, la vida eterna del cielo.
He permanecido, pues, siempre pequeña, sin otra ocupación que la de recoger flores, las flores del amor del sacrificio, ofreciéndoselas a Dios para su recreo.
Arrojar al amado Jesús las flores de los pequeños sacrificios, ganarle con caricias. Asà le he ganado yo, y por eso seré bien acogida.
Ser pequeño significa, además, no atribuirse a sà mismo las virtudes que se practican, creyéndose capaz de algo, sino reconocer que Dios pone ese tesoro en la mano del niñito para que se sirva de él cuando lo necesite, pero es siempre el tesoro de Dios.
Por último, es no desanimarse por las propias faltas, porque los niños caen a menudo, pero son demasiado pequeños para hacerse daño".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa cuarto  ¡MI VOCACIÓN ES EL AMOR!
"El apóstol San Pablo explica como todos los carismas, aun los más perfectos, nada son sin el amor. Afirma que la caridad es ese camino inigualable que conduce a Dios con total seguridad.
La caridad me dio la clave de mi vocación.
Comprendà que si la Iglesia tenÃa un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no podÃa faltarle el más necesario, el mas noble de todos ellos. Comprendà que la Iglesia tenÃa un corazón y que ese corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendà que sólo el amor podÃa hacer actuar a los demás miembros de la Iglesia; que si el amor llegara a acabarse, los apóstoles no anunciarÃan el Evangelio y los mártires se negarÃa a derramar su sangre.
El amor encierra en si todas las vocaciones, el amor lo es todo y abarca todos los tiempos y lugares. En una palabra, el amor es eterno.
Al borde de mi alegrÃa delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mÃo, al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor! SÃ, he encontrado mi puesto en la Iglesia. En el corazón de la Iglesia, mi madre, yo seré el amor. ¡Asà lo seré todo!".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa quinto  LAS MÃS DENSAS TINIEBLAS
"Durante los dÃas tan gozosos del tiempo pascual, Jesús me hizo conocer por experiencia que realmente hay almas que no tienen fe, y otras que por abusar de la gracia pierden ese precioso tesoro, fuente de las únicas alegrÃas puras y verdaderas.
Permitió que mi alma se viese invadida por las más densas tinieblas y que el pensamiento del cielo, tan dulce para mi, solo fuese en adelante motivo de lucha y de tormento.
Que Jesús me perdone si le he disgustado. Pero Él sabe muy bien que aunque yo no goce de la alegrÃa de la fe, al menos trato realizar sus obras.
¡Es tan dulce servir a Dios en la noche, si no tenemos más que esta vida para vivir la fe!.
A pesar de esta prueba que roba todo el goce, aún puedo exclamar:
¡Tus acciones, Señor, son mi alegrÃa! (Sal. 91)
Cuanto mas Ãntimo es el sufrimiento, tanto menos aparece a los ojos de la criaturas y más te alegra a Ti, Dios mÃo".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa sexto  LAS ARMAS INVENCIBLES
"TenÃa que pasar por el crisol de la prueba y sufrir desde mi infancia para poder ofrecerme mucho antes a Jesús. No pensaba, entonces, que para llegar a la santidad hay que sufrir mucho. Dios no tardó en demostrármelo.
Sentà nacer en mi corazón que Jesús me tenÃa reservado un gran número de cruces. El dÃa de mi Confirmación recibà la fortaleza para sufrir.
Jesús me hizo comprender que las armas querÃa dármelas por medio de la cruz, y mi anhelo de sufrir creció a medida que aumentaba el sufrimiento.
Durante cinco años este fue mi camino.
Ya no deseo ni el sufrimiento ni la muerte, aunque sigo amándolos a los dos… pero es el amor lo único que me atrae.
Toda mi fuerza se encuentra en la oración y en el sacrificio, que son las armas invencibles que Dios me ha dado y logran mover los corazones mucho más que las palabras.
He hallado la dicha y la alegrÃa en la tierra, pero ha sido únicamente en el sufrimiento".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa séptimo  QUE SEA ÉL QUIEN VIVA
"A veces, cuando mi espÃritu está tan seco que me es imposible sacar un solo pensamiento para unirme a Dios, rezo muy despacio un Padrenuestro y luego la Salutación Angélica.
Entonces, estas oraciones me encantan y alegran mi alma mucho más que si las rezara precipitadamente un centenar de veces.
Yo le pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, que me una tan Ãntimamente a Él, que sea Él quien viva y quien actúe en mÃ.
Jesús me alimenta momento a momento con un alimento totalmente nuevo, que encuentro en mà sin saber de donde viene. Creo que Jesús mismo, escondido en el fondo de mi pobre corazón, es Quien me concede la gracia de actuar en mà y Quien me hace descubrir lo que Él quiere que haga cada momento.
Lo que me sustenta en la oración por encima de todo es el Evangelio, en él encuentro todo lo que necesita mi pobre alma.
A Jesús nunca le he oÃdo hablar, pero siento que está dentro de mà y me inspira lo que debo decir o hacer".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa octavo  COMO YO LE AMO
"Me sentÃa devorada por la sed de almas. No eran todavÃa las almas de los sacerdotes las que me atraÃan, sino las de los grandes pecadores; ardÃa en deseos de arrancarlas del fuego eterno…
El único fin de nuestras oraciones y de nuestro sacrificio es ser apóstoles, rezando por ellos (los sacerdotes) mientras evangelizan a las almas con su palabra y sobre todo con su ejemplo.
A pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar a las almas. Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre Señor, y plantar en el suelo infiel tu cruz gloriosa.
Pero una sola misión no me serÃa suficiente: querrÃa anunciar al mismo tiempo el Evangelio en los cinco continentes y hasta en las islas más remotas, querrÃa ser misionera… hasta la consumación del mundo.
Siendo que voy a entrar en el descanso… Pero siento, sobre todo, que mi misión va a comenzar, mi misión de hacer amar a Dios como yo le amo, al entregar mi pequeño camino a las almas.
Si Dios escucha mis deseos, mi cielo lo pasaré haciendo el bien en la tierra".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
DÃa noveno  LA MAS TIERNA DE LAS MADRES
"La Santa Virgen es nuestra Madre, y Ella no nos abandonará jamás en cualquier estado en que nos encontremos. Desanimarnos serÃa injuriarla, porque si no la olvidamos, podemos estar seguros del salvarnos.
La SantÃsima Virgen me hizo sentir que habÃa sido realmente Ella quien me habÃa sonreÃdo y curado.
Comprendà que velaba por mà y que yo era su hija; y que, entonces, yo no podÃa darle otro nombre el de "mamá", que me parecÃa mucho más tierno que el de madre.
¡Con que fervor le pedà que me amparara siempre y que convirtiera pronto mi sueño en realidad, escondiéndome a la sombra de su manto virginal!.
La SantÃsima Virgen nunca deja de protegerme en cuanto la invoco.
Si me sobreviene una inquietud o me encuentro en un aprieto, me vuelvo rápidamente hacia ella y siempre se hace cargo de mis intereses, como la más tierna de las madres".
Padrenuestro, AvemarÃa y Gloria
PÃdase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de Santa Teresita.
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