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La mortificación en la comida tiene una importancia especial en la vida de oración. Es interesante releer las curiosas consideraciones de San AgustÃn sobre este tema (Cf Confesiones, X, 31). Los autores espirituales están de acuerdo en que la mortificación en la comida y en la bebida, además de su valor ascético y de impetración, conduce al dominio de la sensualidad y proporciona agilidad al espÃritu, con la consiguiente facilidad para la práctica de la oración. |