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De Sta. Teresita

"Yo me comparo a un platito que Nuestro Señor llenó de toda suerte de cosas buenas. Todos los gatitos acuden a tomar su parte".
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¿Qué es la Misa?


El Sacrificio de la Misa

En la Nueva Ley sólo hay un sacrificio, del cual eran figuras todos los de la Antigua Ley, y él sólo cumple todos los fines de aquellos: es el Sacrificio cruento de Cristo en la Cruz e incruento en el altar; es decir, el Santo Sacrificio de la Misa. La Misa por lo tanto, es el Sacrificio de la Nueva Ley, en el cual se ofrece Jesucristo y se inmola incruentamente por toda la Iglesia, balo las especies del pan y del vino, por ministerio del Sacerdote, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de su Pasión. La Misa, renueva y continúa, sin disminuirlo ni aumentarlo, el sacrificio del Calvario, cuyos frutos nos está continuamente aplicando. Es, dice Pío XII, como el compendio y centro de la religión cristiana y el punto más alto de la Sagrada Liturgia.

Entre el Sacrificio de la Misa y el de la Cruz, sólo hay esas diferencias: que Jesucristo se inmoló allí en un modo real, visible, con derramamientos de sangre, y personalmente, mientras que aquí lo hace en forma invisible e incruenta, bajo las especies sacramentales, y por ministerio del Sacerdote, allí Jesucristo nos mereció la Redención, y aquí nos aplica sus frutos.

En la Misa Jesucristo es la Víctima y el principal oferente; el segundo oferente es la Iglesia Católica, con todos los fieles no excomulgados, y su tercer oferente y el ministro propiamente dicho es el sacerdote legítimamente ordenado.

Se ofrece primeramente, por toda la Iglesia militante, pero secundariamente también por toda la Iglesia purgante, y para honra de los santos de la Iglesia triunfante.

Los fines de la Misa.
Los fines de la Misa son el "latréutico", para dar a Dios el culto supremo de adoración; el "eucarístico", para dar gracias a Dios por sus inmensos beneficios; el "impetratorio", para pedir a Dios los bienes espirituales y temporales, y el "expiatorio", para satisfacer a Dios por los pecados y penas merecidas por ellos, tanto de los difuntos como de los vivos.

Cuando se asiste, pues, a la Misa, se deben tener siempre en cuenta estos fines, entre los cuales se pueden repartir toda la liturgia, pues toda ella ha sido compuesta en vista de esas grandes y generales intenciones. Por eso la Misa llena todas las necesidades y satisface todas las aspiraciones del alma y resume en si toa la esencia de la Religión. En ella es Jesucristo mismo el que actúa: Él es el que adora a su Padre por nosotros. Él es el que agradece sus beneficios. Él el que le pide gracias. Él el que aplaca. De aquí que sea la Misa la mejor adoración, la mejor acción de gracias, la mejor oración impetratoria y el mejor acto de expiación. Ninguna práctica de piedad puede igualar a la Misa, y ningún acto de religión, público ni privado, puede ser más grato a Dios y útil al hombre; de ahí que deba ser ella la devoción por excelencia del cristiano.

La participación de los fieles en la Santa Misa.
Es un deber y a la vez una dignidad -dice el Papa Pío XII- la participación del fiel cristiano en la Santa Misa. Esta participación no debe ser pasiva y negligente, sino activa y atenta. Aún sin ser los fieles sacerdotes, ellos también ofrecen la Hostia divina de dos modos: primero, uniéndose íntimamente con el sacerdote en ese Sacrifico común, por medio de las ofrendas, por el rezo de las oraciones oficiales, por el cumplimiento de los ritos y por la Comunión Sacramental; y en segundo lugar, inmolándose a si mismos como víctimas. A ello nos conduce toda la Liturgia de la Misa y a ello tiende la participación activa en la celebración de la misma.


"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo". (Jn 6,51)

SANTO TOMÁS DE AQUINO
Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".SAN FRANCISCO DE ASÍS

San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".SANTO CURA DE ARS

San Juan María Vianney, el cura de Ars: "Si conociéramos el valor de la Santa Misa nos moriríamos de alegría".

SANTO PADRE PÍOSan Pío de Pietrelcina, el padre Pío: "Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lagrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración"SANTA TERESA DE ÁVILA.

Santa Teresa de Jesús: "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".

SAN BERNARDOSan Bernardo: "Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación".

 

 

 

 

 

Del P. Alfonso Gálvez

Desde el momento en que Dios ha creído que el hombre es capaz de ser su contertulio, ya no puede haber alguno sobre la tierra que pueda considerarse a sí mismo pequeño, mediocre o aburrido.