De Sta. Teresita
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“A Dios sólo habrá que resaltar, pues en mi, pobrecilla, nada, nada hay que se pueda resaltar”. |

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“A Dios sólo habrá que resaltar, pues en mi, pobrecilla, nada, nada hay que se pueda resaltar”. |
| Hay que tener cuidado de no convertir la oración en un rato de lectura. Siendo la oración una conversación amorosa entre Dios y el hombre, tiene que consistir, por lo tanto, en hablar y escucharse mutuamente. El que se limita a leer, escucha, pero no responde; todo lo más reflexiona o dialoga consigo mismo. |