Película: La Bella y la Bestia

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Título original: Beauty and the Beast

Aventuras | Fantástico | Musical

Año: 2017

País: EE.UU.

Dirección: Bill Condon

Intérpretes: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans

Valoración moral: Rechazable. Apología de la homosexualidad.

Tipo de público: Ninguno.

Incluimos dos artículos, el primero,  señalando la ideología perversa subyacente en la película, en la que se promueve y normaliza el comportamiento homosexual, y otro artículo más largo de crítica cinematográfica. De todas formas la película no es una maravilla y hay muchos motivos  para no verla, y  así  se manda un mensaje claro de rechazo a la productora Disney como ha sido propuesto por Life Site News.

La Bella y la Bestia incluye un «momento exclusivamente gay»

La Bella y la Bestia, protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens, incluirá el primer «momento exclusivamente gay» en la historia de las películas de Disney, según confirmó su Director, Bill Condon.

(ACI Prensa) El estreno de La Bella y la Bestia en salas de cine de todo el mundo está previsto para el 17 de marzo de 2017.

En declaraciones a la revista Attitude, especializada en el estilo de vida homosexual, Condon –abiertamente gay– anunció que LeFou, el compañero del villano Gastón, protagonizará la controversial escena.

El Director de la Bella y la Bestia explicó que «LeFou es alguien que un día quiere ser Gastón y otro día quiere besar a Gastón».

LeFou, dijo, «está confundido sobre lo que quiere». «Es alguien que apenas se está dando cuenta que tiene estos sentimientos», señaló, y destacó que el actor Josh Gad, que encarna a Le Fou, «hace algo realmente sutil y delicioso con eso».

«Y eso es lo que tiene su recompensa al final, lo que no quiero regalar. Pero es un momento bonito, exclusivamente gay en una película de Disney».

Recientemente, en la serie animada infantil «Star vs las fuerzas del mal» de Disney, se presentaron escenas de besos entre una pareja de hombres y una de mujeres.

En 2014, en la serie «Good Luck Charlie», Disney incluyó a una pareja de lesbianas.

En mayo del año pasado se difundieron diversas presiones para que Disney incluya personajes homosexuales en la saga Star Wars y en la segunda parte de la película infantil Frozen.

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Traslación a imagen real de la emblemática película del mismo título en dibujos animados producida por Disney en 1991, cuya repercusión fue enorme y ayudó a consolidar la nueva etapa creativa de los estudios Disney, tras el remonte que supuso La sirenita en 1989, ratificado luego por el éxito de El rey león en 1994. La historia basada en el libreto escrito entonces por la especialista de la compañía Linda Woolverton, se ha mantenido esencialmente idéntica, si bien ahora las pequeñas modificaciones del guión hay que apuntárselas a Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, éste último ya con una amplia trayectoria como guionista de la productora. Es bien sabido que el argumento narra los prolegómenos de un amor más que improbable entre una hermosa y espabilada chica de pueblo, ávida de lecturas, de fuerte personalidad y libertad interior, y un ser abominable, horrible criatura cuyo aspecto terrorífico es fruto del hechizo al que fue sometido por un hada. El tenebroso castillo encantado, con sus simpáticos personajes parlanchines convertidos en objetos, será el escenario del cuento de hadas.

Al frente de esta versión de La bella y la bestia se sitúa Bill Condon (Dioses y monstruos, Mr. Holmes) un director que rueda elegancia extraordinaria y para quien supuestamente el proyecto debería de ser una perita en dulce. A este respecto hay que constatar que la factura general es buena, pero que a la vez no regala apenas momentos memorables y algunos de los que a priori deberían serlo –el baile entre los protagonistas, la batalla contra la turba que asalta el castillo– saben a poco. Tampoco consigue Condon un buen arranque (ese baile de mujeres en el castillo), una secuencia precipitada que no logra el propósito de presentar eficazmente al personaje de la bestia, motivo por el cual su personalidad ya queda algo deslucida durante toda la película. Por el contrario sí funcionan las pocas escenas de acción –los encuentros con los lobos son fantásticos– y la presencia viva de los objetos animados, el reloj, el candelabro, las tazas, dando fe de las virguerías técnicas a las que ha llegado el cine.

Los mejores momentos del film son los que tienen lugar en el castillo y sus alrededores, pues el tono misterioso y romántico atrapa, y casa a la perfección con la fotografía oscura y nevada. En general destaca sin duda el diseño de producción y la ambientación dieciochesca, propia del relato original escrito por la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711-1780), que resalta la atmósfera gótica, sobre todo en esos efectistas y sombríos planos exteriores. Sin embargo, el equilibrio se rompe al trasladar la acción a las aventuras de los antipáticos Gastón y su compañero Le Fou, especialmente en las escenas de la taberna. Quizá en el original también era esa la parte que peor funcionaba pero es que además en este caso, más allá de algunos amaneramientos totalmente gratuitos –esos "momentos gay" de los que tanto se ha hablado (Disney rendida a la ideología de género, quién lo iba a decir)–, la comicidad frívola, casi de cuchufleta, con que se trata esa subtrama nos saca del meollo dramático central y no prepara precisamente un terreno propicio para la seriedad del enfrentamiento final. En verdad si se eliminaran esos personajes tan sumamente desagradables la historia ni lo notaría.

Capítulo aparte merece la música, porque La bella y la bestia es también un musical y la presencia de las canciones es constante, sobre todo en los dos primeros tercios del film. La inolvidable partitura original de Alan Menken brilla aquí en todo su esplendor, con una magnífica y a veces apabullante orquestación. Y es una verdadera sorpresa la voz de Emma Watson, con modulaciones y alturas nada fáciles que ella supera con sobresaliente. Así que la actriz es lo mejor de un film del que ya conocemos la historia, su personaje es a veces conmovedor –esa fascinación cuando entra en la biblioteca– y en todo momento resulta creíble. De cine 21. BDT.

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